Un solo doble, por favor

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Me da mucho coraje la falta de cultura cafetera que tenemos en España. Ahora habrá algunos que lean esto y piensen que yo estoy tolai perdida, porque aquí siempre hemos sido mucho del típico “cafelito”. Sí, eso es verdad, pero lo tomamos fatal. Bueno, yo no debería de incluirme porque creo que me salvo en esta criba.

Verán, cuando tenía unos diecisiete años tomé mi primer café en compañía de mi madre en una plácida mañana de sábado y tras el primer sorbo, creí que me moría del asco. La pobre mujer se libró, por lo pelos, de acabar duchadita de arriba a abajo. En ese momento me llevé una gran decepción porque pensé que jamás me podría gustar aquel brebaje inmundo, pero nada más lejos de la realidad. El único problema era que llevaba azúcar. A Gelis se le encendió la bombillita, se armó de paciencia, me hizo uno nuevo cargadito y sin glucosas extras de por medio y me abrió las puertas del cielo.

Y esto es a lo que voy. En nuestro país el sector hostelero tiene muy poca idea de hacer las cosas bien. Es imposible que a alguien que tome cotidianamente un manchado pueda afirmar que le guste el café y menos si aún encima lo acompaña de tres paladas de azúcar. En Italia, por ejemplo, controlan mucho más del tema y por eso los cafés como tal son lo que aquí entendemos por nuestros solos o nuestros cortados, sin tonterías de por medio. 

No saben lo que me cuesta encontrar locales donde me traigan lo que pido, porque yo les digo cargado y ellos entienden líquido lechoso con cierto tinte amarronado, tirando al beige clarito... un asco, vaya.  

Lo bueno es que yo en mi casa por las mañanas me hago lo quiero y mis cafés son una bañera –tamaño la piscina de Orcera– de café con un mililitro de leche, que me dura el brick casi un mes. Y yo feliz como Obelix tras caer en el caldero de la pócima mágica. Y así tiro toda la mañana hasta que llega la tarde y me toca pedir en la cafetería de enfrente del trabajo un café y otra vez comienza el juego... una penitencia como cualquier otra., señores. Pues esto es lo que hay.

Un solo doble, por favor