PROTECCIÓN DA NATUREZA?

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Mucha gente ha oído hablar del Seprona. Sin embargo, no se tiene una idea muy clara de qué es, de quien depende, cuáles son sus funciones y cómo ponerse en contacto en el caso de necesitar sus servicios. Pues bien, Seprona es un organismo que depende de la Guardia Civil y que se dedica a conservar la naturaleza, el Medio Ambiente, los recursos hidráulicos, la riqueza piscícola, forestal y cinegética y la fauna y flora locales, especialmente las especies protegidas. Su nombre significa: Servicio de Protección de la Naturaleza. Cualquier particular puede llamarles por teléfono aunque también actúan de oficio. Lo usual, que conocemos, es que se llame a los Agentes del Seprona cuando existe algún vertido que consideremos contaminante, ya sea en agua o en tierra. 
Estos agentes, por lo tanto, pueden actuar sin que nadie se lo pida. Y bien es cierto, que debemos cuidar nuestra naturaleza y nuestros animales. Y sin duda la Guardia Civil está para protegernos y en este caso proteger a todas las especies. Sin embargo, hemos llegado a limites esperpénticos, fuera del sentido común, ya que se están imponiendo sanciones a particulares por actos que, o bien, se han venido realizando desde hace más de cien años, o bien deberían ser, incluso, premiados. Por lo tanto, es bueno poner negro sobre blanco, ya que de un tiempo a esta parte, aparecen sorpresas en los domicilios traducidas en “buenas multas” por haber realizado algo que en principio el paisano de a pie nunca pensó que debía pedir permiso o comunicar el hecho. 
Por poner ejemplos, para echar herbicidas, cosa bastante habitual en los campos, hace falta tener un carnet. El que no lo tenga está tardando o se expone a una sanción que es variable, pero suele imponerse entre los 3.000 y 8.000 euros. 
Dependiendo del nivel de toxicidad se necesita un carnet u otro. Tenemos el carnet de “aplicador básico”, que se obtiene tras un curso de 25 horas y sirve para la gran mayoría de agricultores que echan herbicidas que no estén catalogados como muy tóxicos o que emitan gases tóxicos o muy tóxicos. Luego está el carnet “de aplicador cualificado”, que precisa un curso previo de 72 horas y, por último, el carnet de aplicador fumigador, que más bien es para empresas que se dedican a aplicar herbicidas más fuertes y que los agricultores con el carne básico no pueden obtener.
Y estos carnets duran 10 años, por lo que tres meses antes de que acabe el plazo se debe realizar un curso de 6 horas para renovarlo, porque si pasa el plazo habrá que realizar de nuevo el curso de 25 horas. Y estos carnets solo valen para la persona titular y para explotación propia. Lo que implica que el que quiera echar herbicida y carezca de carnet debe llamar a una empresa con carnet cualificado y pagar, obviamente, por el servicio prestado. Además, es obligatorio apuntar todo tratamiento que se haga en las fincas en un “cuaderno de campo”, porque en el caso de que Seprona nos haga una inspección, sino lo tenemos nos multará. 
Está penalizado arrancar un castaño silvestre, talar salgueiros, nogales, acebos o madroños (entre otras) que se encuentren en terreno propio, aunque estas especies las hubiésemos plantado nosotros o invadan la finca. 
Se ha sancionado a un ciudadano que se encontró a un cachorrillo de lobo con pocos días de vida. Para que no se muriera, lo recogió, lo llevó a su casa y lo alimentó a base de biberones. Le puso nombre y se comportaba igual que sus perros con los que convivía. ¡¡¡¡Aaaah!!!!, llegó Seprona y le impuso una buena multa por incurrir en una infracción grave de la Ley de Caza, al tener un animal silvestre en cautividad.
En definitiva, serian muchos los ejemplos. Mucha normativa escrita cuyo objetivo era conservar y proteger la naturaleza, pero que nunca podría llevarse hasta el extremo. De esta manera están perjudicando a personas que durante toda su vida llevan defendiendo los animales, las plantas y los arboles mucho más que los que redactaron el texto legal. 
 

PROTECCIÓN DA NATUREZA?