CARTA PARA LUIS

|

“Amad las almas y las volveréis a encontrar” . Víctor Hugo
“El río Loiba arrullará tu sueño. Un rosal rojo adornará tu tumba. Nuestro perro fiel custodiará tu morada eterna, a la que nos conducirá un camino de hermosas dalias. Hasta pronto!”. José Antonio Dopico Piñeiro
“Hoy, como siempre, querido Luís, el tiempo incesante apremia y bebe a grandes sorbos los destinos implacables de nuestras vidas. Por eso, en esta noche que te siento, apuro las palabras que contigo vayan, como parece que debe ser, a no sé qué universo de estrellas, para agradecerte con ellas tu vida, tu existencia tan generosa con todos los que te rodeamos y el tiempo que hemos compartido bajo el mismo sol, bajo tu higuera, viviendo momentos felices que ahora duele que no vuelvan. Quizás nos volvamos a ver, hermano, amigo. Espero que así sea. Por eso quiero pedirte que nos esperes donde vayas, aunque tú estarás siempre muy cerca. Guarda en ti nuestro cariño, que contigo te lo llevas. Guardo en mí este cariño, que con nosotros siempre  queda”.

Con estas, entre otras sentidas palabras (las de Miguel Fernández, José Manuel Rey, Siro López, Germán Castro, Mª Cruz Sabio, Maximino Zumalave, Xesús Alonso Montero, la voz de Mª José Ladra…) nos despedíamos en la tarde del lunes de nuestro querido Luís Mera, si bien en torno a él, las palabras siguen y seguirán  brotando como manantiales de finas melodías reconociendo su absoluta entrega a Ferrol y su ciudadanía, el compromiso firme y el tesón de un hombre  que supo vivir y morir de modo  ejemplar. Tuvo tiempo de despedirse de sus amigos, tuvo tiempo de preparar la nueva edición de Ferrol Análisis, de repasar el cuaderno de  As Meninas de Canido, aún en las duras horas del hospital, tuvo tiempo de vivir el emotivo homenaje que le rindió el Club de Prensa y de recibir la insignia de oro del Concello de  Ferrol, cosas éstas de las que él escapaba, porque nunca quiso ser protagonista de nada, pero que también agradeció entendiendo el valor y cariño que entrañaban. Tuvo tiempo de ser feliz, haciendo lo que más le gustaba y  tuvo tiempo de querernos, de entendernos, de brindarnos su hospitalidad en su  “casa tan blanca”. Muchos lloramos su muerte porque con él se fue…  un hombre bueno.

CARTA PARA LUIS