Otro catalán torturado

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Uno de los Jordis, el apellidado Sánchez, el que encabezaba la Assemblea Nacional Catalana, nunca acabó de hacerse a la cárcel y eso que estaba en Soto del Real, ciudad de vacaciones. Ya llegó con reparos y pidió el cambio de celda porque los abrasaban con “Y viva España” y el himno de la Legión; después un gitano le mostraba el pene cada vez que se cruzaba con él. Posteriormente se quejó de que las noches eran frías, porque la calefacción solo funcionaba en las zonas de las visitas de familiares y de abogados. Tuvieron que mandarle una mantita de casa antes de que se corriese por la prisión que pasaba frío, no fuera a ser que empezasen a surgir aspirantes a darle calor. Otro que también sufrió un calvario en la misma trena fue Sandro Rosell, el expresidente del Barcelona. Afeito a los calores de Brasil, también tiritaba por las noches y compartir baño con Joan Besolí, el gestor que llevaba sus cuentas en Andorra, lo alteraba mucho... Habrá que revisar el sistema penitenciario español, porque está claro que las cárceles del imperio no están pensadas para los catalanes.

Otro catalán torturado