La ley del embudo

|

la libertad de expresión es algo tan maravilloso que lo mismo vale para un roto como para un descosido. La cuestión es que, por ejemplo, la Generalitat, a la que piden que retire los lazos amarillos de los colegios, alegando que los centros docentes deben estar limpios de simbología política, pues alega que se trata de libertad de expresión de los ciudadanos, y así justifica que se mantengan. Sin embargo, esa misma Generalitat, cuando alguien pone una bandera española en ese mismo colegio, se trata de un fascista que está organizando un acto pseudoterrorista por el que no solo debe ser detenido, sino también condenado. Y es que al final todo se basa en esa ley tan vieja como la propia humanidad y que tan buenos resultados da siempre a los gobernantes: la del embudo. Todo aquello que me interesa o me beneficia entra por el lado ancho y lo que no me gusta, por el otro extremo. Y con estos es con los que aspira a negociar Pedro Sánchez. Esperemos que él no se equivoque de lado del embudo.

La ley del embudo