Un chicle sin sabor

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SI Di Stefano fuese el padre de tantas frases antológicas como se le atribuyen, sería una fuente de autoridad al nivel de Ortega, por eso seguro que habrá quien lo cite para que su análisis sobre el papel de la selección en la Eurocopa adquiera la categoría de palabra de Dios. Sin embargo, lo sucedido es muy simple: todo se acabó en el Mundial de Brasil; Del Bosque se empeñó en estirar el chicle, pero ya no sabía a nada. Piqué lo explicó perfectamente sin necesidad de impostar la voz y hablar con acento porteño: “Esta selección no tiene el nivel de cuando ganó el Mundial y la Eurocopa”. El marqués y algunos de sus jugadores deberían ir pensando, por lo tanto, en que llegó la hora de ver los partidos de España por la tele en vez de en el campo.

Un chicle sin sabor