DESLENGUADOS

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Ysi el otro día les decía que ni ven ni oyen, hoy insisto y añado que faltan a la verdad cada vez que abren la boca; que nos engañan y usan con desfachatez, impudicia y desvergüenza, la palabra. Y cada día, los ciudadanos de a pié –médicos, fontaneros, amas de casa, estudiantes, parados y jubilados– señalan esa falta de sensibilidad y descubren, denuncian con datos, las mentiras del mensaje gubernamental.
En Grecia Rajoy, sin ponerse colorado ni movérsele un pelo de su melena, ora caoba, ora negra zaíno, dijo que “prometer cosas que luego no se cumplen producen gran frustración”. Mariano, el de la catarata de incumplimientos electorales, nos toma el pelo.
Primero me indigné y, finalmente, gracias a un amigo médico, encontré la solución: Mariano sufre denteroscopia, o sea, “alucinaciones que sufre una persona cuando percibe la imagen de sí mismo como un doble”. Lo que faltaba: ¡dos Marianos!
Y hay más peperos con esa tendencia. Ahora la pareja Floriano-Casado, un remedo de Faemino y Cansado, irrumpe en el escenario con la elástica de la gaviota para amenazarnos con eso de “ellos o el caos”.
Y aquí mismo, en el Chuac, personal sanitario denuncia el caos al que el Gobierno gallego, uno de los ejemplos paradigmáticos del PP en todo el país, lleva a los enfermos, a sus familiares y amigos: el caos absoluto.
Unas obras faraónicas –la reforma del hospital– que no fue acompañada de la dotación necesaria de personal, amontona enfermos que reciben como respuesta a sus quejas que la culpa es de ellos, la gripe y el empedrado. Y que no es para tanto.
Profesionales de la salud, calendario y estadística en mano, les han recordado que eso mismo dijeron en años anteriores cuando contaban los mismos cuentos.
Los que prometieron no subir el IVA y bajar los impuestos; no tocar las pensiones ni la educación, dependencia y sanidad, y entraron a saco para reunir el dinero suficiente para salvar la banca.
Si esto no fuera un drama –y nosotros, los ciudadanos, los paganos, las víctimas de su incapacidad– sería para echarse unas risas en la barra del bar.
Pero esto –la mentira constante, los recortes que nos agobian, las leyes que nos restan derechos– es algo muy serio y enciman insultan nuestra inteligencia con sus declaraciones. ¡Deslenguados!
¿Ellos o el caos? ¡Si ellos son el caos, compañeros!

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