Carta a los Reyes…

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He vuelto por eso ¿eh?, que tal como están las cosas me quedo sin la corbata. Y, claro, cuando pienso en los Reyes, me viene a la memoria don Felipe, allí, sólo, en la inmensidad de un gran salón donde entran (ahí va medio kilo de demagogia) cuatrocientos desahuciados. Y es que, además, el Rey podía fijarse en el Palacio de Cibeles donde se celebró un banquete para doscientos sin techo, invitados por Carmena –¡claro que se puede, alcaldesa!– y organizada por el padre Ángel de Mensajeros por la Paz. Hay otros cregos, que siguen en las cruzadas como el obispo ese de Córdoba.  Cada vez que habla multiplica por cien el número de no creyentes. ¿Las dos Españas? No. La España que tenemos. 
Y a esa, con pompa y boato, se dirigió don Felipe, después de un publirreportaje de TVE que, en 15 minutos, le colocó al lado de curas y militares. De ahí lo que la prensa llamó un Rey muy prudente. O sea habló para los noruegos o dinamarqueses…
Y eso que todos decían que “la incertidumbre política eleva el interés por el mensaje real….”. Y no se si interés, pero el capital en propuestas, las referencias directas a los principales temas de controversia, pecaron por su ausencia…
Hilando fino se puede destacar su afirmación de que “la ruptura de la ley solo nos ha conducido en nuestra historia a la decadencia y el aislamiento…”. 
Y, además, señor, de aquel golpe de Estado,  quedan las cunetas llenan de víctimas…amén de otras cosas que no son para contar en víspera de Reyes.
Pero, me dirá usted, ¿No se trataba de una carta a los Reyes Magos…? Vale a eso voy, pero es que una cosa lleva a la otra. 
Ahí tiene a nuestros retornados, ahora de vacaciones, que se vieron privados de la tarjeta sanitaria y, los más, sin poder votar pues el gobierno (ahora en funciones, pronto difunto) lo puso igual de difícil que encontrar aquí trabajo.
Vamos allá: queridos Reyes no os pedimos oro pues nos hará egoístas. De incienso, a nuestro alrededor, vamos sobrados. Definitivamente nos quedamos con la mirra,  un bálsamo que cura toda clase de heridas…
Y a pasar la cuesta de Enero, pues “Seguro que vendrán tiempos mejores y no habrá lugar para el que robó sudores. Solo habrá lugar para la libertad y nada más…” (Ignacio Copani, cantautor argentino) y ojalá que profeta. 

Carta a los Reyes…