EL NUEVO PROBLEMA DE CATALUÑA

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Está claro que a los responsables políticos catalanes les fue más fácil ponerse de acuerdo para la convocatoria del referéndum secesionista que para gestionar la situación provocada tras la prohibición de la consulta. Porque una cosa es quedar bien (o pretenderlo) ante los votantes y otra muy distinta, alcanzar un pacto para gobernar cuando las encuestas señalan que el que ahora gobierna será el gran perdedor de los comicios y su aliado, que lo mantiene en el poder, el gran vencedor. La cuestión es que alguien le tenía que haber explicado a Mas antes de que lanzase su órdago independentista que, a lo peor, alguien se lo aceptaba y lo que tenía que ser su gran victoria se transformaba en derrota.

EL NUEVO PROBLEMA DE CATALUÑA