La reveladora despedida de Vicente del Bosque

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EL asilvestrado Mourinho caló a Iker Casillas a la primera y le puso la cruz. Del Bosque, en cambio, ha tardado toda una vida en darse cuenta de que el que llegó a ser el mejor portero del mundo es, pese a su apariencia humana, un topo. Desvelar los secretos del vestuario le ha servido para contar con un fidelísimo aparato de propaganda que siempre lo ha presentado como si fuese la bondad infinita. Sin embargo, el marqués ha acabado por despertar a la realidad y en su despedida –al fin, se va– ha puesto al descubierto la auténtica manera de ser del que durante tantos años fue su niño mimado.

 

La reveladora despedida de Vicente del Bosque