Paraísos fiscales

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Que la riqueza en el mundo está mal repartida es una realidad incuestionable y cada vez hay una mayoría de pobres frente a una minoría que son muy ricos. La desigualdad social en la mayor parte de los países es evidente y cada vez se ensancha más esa brecha. Son muchas las causas que llevan a estas situaciones injustas, insolidarias e inhumanas. Sin duda una de ellas es la falta de una fiscalidad justa y progresiva a nivel internacional y el permitir la proliferación de paraísos fiscales que son auténticos nidos de mafias, de terrorismo y de narcotráfico, convirtiéndose así en instrumentos para el blanqueo de capitales y la evidente evasión de impuestos que perjudican a la mayoría de ciudadanos honrados. 

El Fondo Monetario Internacional cifra en 18 millones de dólares la suma de activos y deudas en paraísos fiscales, aproximadamente una tercera parte del Producto Interior Bruto mundial. Actualmente se reconocen más de 70 países en todo el mundo. Esta economía global,  producto de la ingeniería financiera más insolidaria y dañina, está dirigida por los grandes bancos internacionales y las grandes empresas multinacionales, que se encargan de tener filiales en esos países, que acuden a los “paraísos” con cuentas secretas y empresas fantasmas, que han hecho de la ocultación y el engaño su dogma de fe. 

La mayoría de mortales somos conscientes de que los impuestos así evadidos impiden proporcionar los beneficios sociales, económicos y culturales a los que todo ciudadano tiene derecho (educación, sanidad, pensiones, vivienda, desempleo, servicios sociales, etc.). 

Además habría que tener en consideración que cuando, cualquiera de nosotros, conocemos algún caso de evasión de impuestos, debemos pensar que quien evade no solo se lleva su dinero, sino también una parte del nuestro.

Paraísos fiscales