Cambio de guardia

|

Los cambios en los escenarios geopolíticos no son ninguna sorpresa, los decorados son movibles, multidimensionales, por consiguiente, no es extraño que en un momento dado cambien los realizadores, los camarógrafos y hasta los figurantes. 

Esto lo podemos comprobar en el Medio Oriente, donde la fluidez de los acontecimientos es continua. Allí las lealtades dependen de la potencia que esté de guardia en la región, por lo tanto, pueden cambiar; las lealtades de hoy no necesariamente serán las de mañana.

Después de la intervención militar rusa en Siria, con el objeto de luchar contra Daesh y salvar a Hafez al Assad de una caída programada desde el exterior, Moscú parece estar decidido a regresar de lleno a la región; su influencia en la zona se está dejando sentir cada día más. Y no solo en Siria, sino también en Irak, Egipto, Irán, Argelia, incluso los sauditas empezaron a coquetear con el Kremlin, pues hace unos días su rey, Salmán bin Abdulaziz, visitó Moscú para entrevistarse con V. Putin; algo que parecía increíble que ocurriera hace tan solo unos meses.

Pero quizá el cambio más importante e interesante es el giro que está dando la Turquía de Erdorgan. El otomano, después de la intentona golpista en su contra y aprovechándose del fuerte apoyo popular del que goza, llevó a cabo una fuerte depuración en el seno de las fuerzas armadas, expulsando y encarcelando a miles de militares. Todo ello hizo que consolide cada día más su poder. Lo curioso es que este proceso Turquía se está alejando de Occidente y acercándose al bloque euroasiático que lideran China y Rusia.

Es obvio que nada ocurre por casualidad. La historia demuestra que Turquía ha sido ninguneada durante muchos años por Bruselas con la falsa promesa de entrar en la UE.

Cuando no era por una cosa era por la otra, pero allí siempre le pusieron pretextos que llegaron a rozar en algunas ocasiones lo absurdo. En realidad, nunca estuvo en los planes comunitarios aceptarla, sobre todo en los de Berlín y París.

Por lo tanto, el otomano, cansado de que jugaran con él y con su país, un buen día decidió cambiar de amigos. Se dio cuenta que la zanahoria que le mostraban en Bruselas era solo porque la OTAN estaba de por medio, de lo contrario ni siquiera se hubieran molestado en hacerlo. No hay que olvidar que Turquía es el país más importante en el flanco sur, además de ser uno de los peones fundamentales de la alianza militar.

Eso significa que la OTAN ingresaría en cuidados intensivos si el otomano decide un día abandonarla. Y tal y como se vislumbran los reacomodos geopolíticos cualquier cosa puede pasar; lo que antes era imposible ahora empieza a ser posible.

Las señales que envía el turco indican claramente que está considerando otras opciones. Su primera señal fue reconstruir la amistad con Moscú, rota a raíz del derribo del Su-24. Y la última fue la compra de los misiles S-400, que según los expertos son los mejores del mundo para blindar los espacios aéreos.

Estos movimientos muestran dos cosas: su decisión de construir una defensa fuera de la OTAN y la voluntad de llevar a cabo una política exterior independiente. Y de ahí a abandonar la Alianza media un paso.

A todo ello hay que añadir la “autorización” que Moscú le concedió para intervenir en Siria contra los kurdos. Es posible que el Kremlin, siempre y cuando no le dañe sus intereses vitales, haya optado por otorgarle –como lo hace con Teherán– más libertad de acción en la región; la flexibilización de su política exterior con respecto a sus socios, o potenciales socios, le está dando buenos resultados.

La realidad sobre el terreno nos indica que en Moscú intentan hacer de esa flexibilidad una virtud, digamos una especie de modus operandi en su política exterior. Claramente, allí quieren que Irán y Turquía se conviertan en unos actores importantes, incluso decisivos, en el futuro de Oriente Medio.

Los hechos producidos en estos últimos meses nos muestran que el gobierno ruso está tejiendo una fuerte red de influencias en esa región, por tanto, los cambios que se están sucediendo allí predicen una nueva ordenación.  

 

Cambio de guardia