La nueva pedagogía judicial

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EN los tiempos en los que la letra entraba con sangre, había profesores –precursores sin ellos mismos saberlo de la nueva pedagogía– que en vez de utilizar al malo de la clase como sparring preferían imponerle como castigo que escribiese cien veces “Debo hacer lo que me manden”. Alguno de esos amanuenses, reeducado a base de copiar y copiar, ha debido llegar a magistrado del Tribunal Supremo, que acaba de sentenciar al presidente de Ausbanc, Luis Pineda, a publicar en Twitter durante treinta días la sentencia en la que se le condena por difamar al portavoz de Facua, Rubén Sánchez, a través de las redes sociales. Como no recurra a la función de copiar y pegar, machaca el teclado.

La nueva pedagogía judicial