LAS FRIVOLIDADES ONEROSAS

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¡Qué gentuza! ¡Cuántas frivolidades para los ciudadanos de esta España que llora impotente! Porque vamos hacia nuevas elecciones y a sus señorías-salvo vestir informalmente, cuando los ujieres y demás funcionarios están obligados al uniforme y demás zarandajas-les importa un bledo el coste que ello supondrá, pues correrá a cuenta del bolsillo del infeliz contribuyente. Mientras ellos a lo suyo, mamandurrias de los partidos y consiguientes poltronas. Es triste pero conviene reconocer que no dejan de ser empleados de ideologías con plazo de caducidad. Al pairo. Sin tomar resoluciones pero en disposición (será cierto?) de adoptar lo que aconsejen nuestras difíciles circunstancias actuales.
Seguramente mi análisis es parcial o estúpido. Sin embargo así veo las cosas y los correspondientes cabezas de serie. Mariano Rajoy, como delantero centro, dado que es el dueño del balón (mayoría de votos en la consulta del 20-D); Pedro Sánchez, el empecinado, que insiste en conquistar la Moncloa aun cuando el PSOE haya cosechado el peor desastre de su brillante historia; Albert Rivera y sus ciudadanos, que guiñan a la social democracia y piden a los votantes del Partido Popular que retiren su adhesión a Mariano Rajoy y faciliten un gobierno de progreso; y el inefable romeo Pablo Iglesias-casposo de la nueva casta-que reafirma sus orígenes, recuerda la cal viva y olvida los crímenes de la banda terrorista ETA, el exterminio de Lenin y Stalin, y defiende regímenes ruinosos como el bolivariano y el griego, mientras reparte besos de tornillo y vademécum de amores. 
A todos estos internautas de vía estrecha convendría repetirles que la inteligencia es la que ve, la inteligencia es la que oye y todo lo demás es sordo y ciego (Epicarmo). Los buenos políticos-fuera tocadiscos reproductores-son importantes no por lo que ofrecen sino por lo que se sacrifican y pactan a favor de los ciudadanos que representan en la aplicación de ideas científicas, estéticas y sociopolíticas. 

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