PENITENCIA Y RENOVACIÓN

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Llevamos gastado un día de los cuarenta y seis que nos separa de la resurrección y vamos ya cargados de ceniza como prueba de que no somos nada y con este gobierno menos.
Curiosamente en cuaresma la penitencia nos toca siempre a los mismos, como por ejemplo, los que han sufrido una nueva caída en el salario (el 2% en los últimos meses) o los que tengan/tengamos que pagar la ingente deuda del estado que alcanza ya el 94,6% del pib.
Podemos dejar el cilicio y contar, una a una las setecientas mil  nuevas bajas en la Seguridad Social o mortificarnos con la nueva trampa-estafa del señor Mariano (su antecesor y gran mentor  Aznar, fue  el inventor) dn dl truco del céntimo sanitario.
Y es que, si lo piensan compañeros, vivimos una continúa cuaresma por culpa de un gobierno estamos circulando por un proceso de sufrimiento, dolor, empobrecimientoy rebajas de nuestros derechos civiles.
Ríanse ustedes de los penitentes y nazarenos que se golpean la espalda o los que caminan descalzos cuando otros viven en las tinieblas, pues encender la luz es un lujo, y bañarse una posibilidad que se reserva para los veranos en Riazor…
Atrás dejamos la gran fiesta de la carne, el escape de las juergas carnavaleras que nos dejaron entre chanzas unas verdades como las que cantaban Os Maracos desde su charcutería PP con nuestro paisano Rajoy como protagonista junto con otros perosanjes que aparecen a diario en la crónica judicial, donde figuran más de cien imputados del partido que apoya (soportar, lo soportamos todos) al gobierno.
Si repasamos el “estado de la nación” nos entran escalofrios. Desde Europa nos riñen un día si y otro también. Los “nacionales” - esos señores tan contentos de haberse conocido y tan dispuestos a viajar a Suiza - siguen siendo noticia una vez les rascas los bolsillos y la letra pequeña que acompaña a los acuerdos del gobierno  nos enseñan (como en el caso de la “tarifa plana”) las trampas de los trileros que nos hacen la vida cada día más dificil. Crece la devaluación salarial y nos anuncian nuevas fórmulas para engordar al patrón reduciéndole los impuestos, en una operación que tiene el mismo fín de todas las normas dictadas desde la “magistratura” de la ministra del desempleo: arruinar la Seguridad Social al restarle ingresos. Y cada día, también en cuaresma que para algunos el carnaval dura todo el año, nos enteramos de un nuevo robo a través d elos cursos de Formación Profesional. Esta vez gestado desde la patronal.
¿Penitencia, dicen…?  Si es el pan (el poco pan) de cada día. Ahora toca renovación.

PENITENCIA Y RENOVACIÓN