¡Que se jodan!

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Cada vez que veo una foto de una madre desahuciada en este caso con un niño de mes y medio en brazos, es ineludible que se me venga a la cabeza la frase de aquella “señora” y “diputada” que cuando Rajoy  presentaba sus recortes a las prestaciones por desempleo gritaba:¡Que se jodan!

En este caso, a la madre la escoltaban cincuenta policías, con todo lo que cuesta eso. Su vivienda había sido vendida a un fondo sin fondo o buitre o de inversiones que para el caso es lo mismo, por el ayuntamiento de Madrid.

Hay frases que suponen un verdadero abismo entre la política y la realidad, y aún es más, una falta de interés absoluto por ponerse en lugar del otro y mucho menos gobernar para los que más lo necesitan. Este tipo de frases es el ADN de una derecha que ha dejado que la Transición la hicieran otros y que le gusta más mandar que hacer. ¿Qué pensará la madre ecuatoriana de los fondos de inversión? ¿Sabrá ella quiénes son? ¿Sabemos nosotros si esos animales con diez mil cabezas pertenecientes a una nueva mitología moderna han usurpado las funciones del Estado y de los gobiernos, que se atreven incluso a dar consejos desde Davos?

¡Que se jodan! Es salir de la crisis con mini trabajos, mini sanidad, mini educación, mini sexo, mini felicidad, mini hígados,  mini derechos, mini casas, mini sonrisas, mini palabras, mini sueldos. Las frases a las que nos tienen tan acostumbrados no indican más que un vacío ideológico, un nihilismo en las actitudes, una descreencia. Todo vaciado de contenido, solo se vislumbra una bandera, una consigna dicha por su “sumo sacerdote”: “Solo nos puede salvar la cuenta de resultados”. Todos los ministros repiten el mantra del día como si de una misa se tratase, una misa en la que se ha ausentado Dios. Todo ha sido polémica para este Gobierno y es porque en el fondo no creen en nada, solo obedecen órdenes. Alguna vez habría que recuperar esas frases estereotipadas  y vacías que repiten como un rezo sin Dios.

Este ¡que se jodan! es el único punto de su programa electoral que han cumplido.

 

¡Que se jodan!