AGOREROS E INTERESADOS

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Escondidos bajo las piedras tendrían que estar esos políticos que se aprestaron a criticar el viaje de Alberto Núñez Feijóo a México acompañando a Rajoy. En su momento aseguraron que el presidente gallego huía para no afrontar la pésima situación económica por la que atravesaba Galicia.

Ahora sabemos que ni la situación era tan mala como nos querían hacer creer (al fin y al cabo Galicia es la comunidad con menor déficit de todo el Estado) ni Feijóo se fue a escuchar corridos.

Lejos de ello, el titular de la Xunta se trajo debajo del brazo contratos millonarios que pueden salvar el naval gallego (al menos al del sur) y la esperanza de que A Coruña se convierta en la sede logística de Pemex en Europa (un negocio de más de diez millones de euros al año).

Lo grave es que los agoreros todavía se han atrevido a salir a la palestra y a cuestionar una labor impecable. Así nos va.

 

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