Una incógnita que ya empieza a quedar despejada

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CUANDO la pseudopeletera Silvia Cameán presentó –ella solita, sin la supervisión de Xulio Ferreiro, el Varoufakis de A Gaiteira– la renda social municipal, a la que añadió el subtítulo “Unha ferramenta para medrar”, se suscitó aquella pregunta una y trina que nadie contestó: ¿Para medrar ella, para medrar la Marea, o para medrar los beneficiarios de la ayuda? Pues va a ser que los últimos no tendrán muchas posibilidades de medrar, porque la xente do común ha decidido meter la tijera –del tamaño de una podadora– y recortar en 1,7 millones el presupuesto destinado a la renda, que era de 2,1 millones. La incógnita empieza a estar despejada: ya hay solo dos aspirantes a medrar.

Una incógnita que ya empieza a quedar despejada