MUÑOZ SECA

|

El 14 de abril se acerca y la mayoría de los articulistas de izquierdas de este país ya han comenzado su campaña de ensalzamiento y maquillaje de la II República Española. Hablan de sus logros y omiten conscientemente sus miserias. Hoy, el que les escribe, quiere aprovechar esta fecha para hacerle un pequeño homenaje a Pedro Muñoz Seca, escritor y autor de teatro que murió asesinado por milicianos comunistas, como otros miles, en las matanzas de Paracuellos del Jarama. Perteneció a la llamada “otra generación del 27” y se consolidó como el creador de un nuevo género teatral denominado “astracanada”, el cual tuvo mucho predicamento entre el público en general, si bien no tanto entre la crítica literaria. Uds. conocen sobradamente una de sus obras, “La venganza de Don Mendo”; que años después fue llevada al cine por Fernando Fernán Gómez. Coincidencias de la vida, esta fue una de las películas que TVE emitió la noche del 23-F, antes del famoso discurso del Rey.  El bueno de Don Pedro era conocido por su sentido del humor y su dominio de la ironía, signos evidentes de inteligencia. Sobre él, Jacinto Benavente dijo que “no lo mató la barbarie, lo mató la envidia.” A partir de 1931, Don Pedro centra sus sátiras contra la República. Estrena “La Oca”, siglas de Libre Asociación de Obreros Cansados y Aburridos, en el cual hace una critica del comunismo igualitario. A medida que crece su popularidad entre los españoles, aumenta su fama de persona conservadora, monárquica y católica.
Y esto, amigos míos, todavía a día de hoy es una cuestión que en España algunos intolerantes de la izquierda no lo soportan. Simplemente por pensar de forma diferente que otros, fue encarcelado en el antiguo Convento de San Antón y asesinado el 28 de noviembre de 1936. Hay una anécdota sobre sus últimos instantes de vida. Se dirigió al pelotón de fusilamiento y les dijo: “Podéis quitarme la hacienda, mis tierras, mi riqueza, incluso la vida, pero hay una cosa que no me podéis quitar y es… el miedo que tengo”, para a continuación consolar a los jóvenes comunistas que le iban a disparar diciéndoles que estaban perdonados, “aunque me temo que ustedes no tienen intención de incluirme en su círculo de amistades. Muñoz Seca era el abuelo materno del escritor Alfonso Ussía.

 

MUÑOZ SECA