FAIR PLAY

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Soy firme partidario del ejercicio de transparencia política que supone la publicación de la situación económica de los cargos públicos, como ha ocurrido recientemente en el Concello de Ferrol, pero en el bien entendido de que se trata de un exponente de la confianza mutua entre ciudadanos y representantes políticos y no de un sometimiento a una especie de control inquisitorial. Por eso, no se trata, en mi opinión, de que los ciudadanos conozcan las finanzas de los ediles al céntimo, porque eso, en realidad, es irrelevante y supondría una imposición a la que no están sometidos el resto de ciudadanos más allá del lógico y obligado cumplimiento de la ley. Se trata más bien de conocer lo esencial de la situación económica de los cargos antes y después del tiempo que dure su ejercicio para constatar la ausencia de ocultaciones o manipulaciones groseras que puedan encubrir corrupción o enriquecimientos ilícitos e injustificados. Se trata de conocer lo estrictamente necesario para saber que el cargo público ha sido ejercido con fair play.

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