PAÍS VERBENERO

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Galicia siempre fue y sigue siendo muy “verbenera”. “La tierra de las mil y una verbenas”, así se le conocía por la abundancia en aldeas, villas y ciudades de estos actos festivos. Un “slogan” indicativo de la “opulencia” festiva de esta tierra que ahora tiene número exacto gracias al trabajo de investigación “Do palco ó escenario”, elaborado en 2010 por un equipo de la Universidad de Santiago, bajo la coordinación del profesor Jaime Fandiño: Son 2.390 verbenas al año las que se celebraron en los 315 municipios gallegos con 5.743 actuaciones.

Cifras que colocan a Galicia en la cúspide “verbenera” española. Reconozco mi condición de “fan de verbenas”, “verbenero”, y acepto el vocablo sin menoscabo de mi afición musical, aunque muchas veces tenga cariz peyorativo. En las verbenas, me transfiguro, convirtiéndome en un “bailón”. Lo bailo todo… pasodobles, rancheras, cumbias, éxitos del momento… e incluso cambio de pareja… en el baile. Siguiendo con los datos de este estudio, en Galicia en 2010, había 295 grupos y orquestas. Todo este ajetreo musical generó una facturación anual de 26,2 millones y alrededor de 4. 000 empleos, entre músicos, técnicos, agentes y personal de empresas auxiliares.

Las cifras indican que el “sector verbenero” es un pilar de la industria musical gallega. Más allá del propio concierto, hay orquestas que vendieron más de 7.000 discos. Es de suponer que la crisis también se vaya de “verbena” y las orquestas rebajen cachés para adaptarse a la situación, y las gentes del pueblo tengan que rascarse los bolsillos para colaborar con los organizadores de las fiestas. Sarna con gusto no pica y la típica rivalidad con los pueblos vecinos, en la que las orquestas son elemento de prestigio, es un acicate para buscar dinero hasta debajo de las piedras o arriba del monte. Lo que tengo claro es que con las verbenas en Galicia, la crisis no podrá.

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