Una policía política al servicio del Govern

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Más allá de las consecuencias que tendrá lo sucedido ayer en Barcelona, es evidente que una de las instituciones que sale más perjudicada es la de los Mossos. A estas alturas, hay abiertas diligencias contra ellos (unas por iniciativa de los propios jueces y otras por denuncias de particulares) por el manifiesto incumplimiento de las ordenes que tenían de impedir la consulta. Trapero y la Generalitat han convertido a los Mossos en una policía política, dispuesta a obedecer a los responsables del Govern antes que a los jueces, a pesar de que esa es su obligación. La deriva política en la que ha entrado Cataluña hace que al menos la mitad de la población (aquella que no apuesta por la secesión) no pueda confiar en quienes son los encargados últimos de garantizar la seguridad ciudadana. Y es que la ley tiene que estar por encima de los colores políticos.  

Una policía política al servicio del Govern