Camino mayo

|

Quien no habrá oído comentar que el actual mandato municipal del concello de Ferrol es un cuatrienio en blanco. No es ninguna novedad. Pero volviendo la vista atrás, incluso, es bueno que alguno no hiciese nada, como el tándem Juncal-Fernández, autor de la reforma de la Plaza de España y de los proyectos non natos, afortunadamente, del centro comercial en Armas, del polideportivo en Sartaña y del barrio “moderno” de Recimil.

También, se dice que a seis meses del último domingo de mayo, fecha de elecciones municipales, a algunos gobiernos les entra el vértigo y realizan pequeñas obras por doquier para intentar lavar la cara de tres años y medio sin actuaciones relevantes. 

Afortunadamente, hay inversiones de otras administraciones públicas, cruciales para el futuro de la ciudad, que vienen paliar la falta de iniciativa municipal. Así, hoy podemos ver la ría saneándose a pasos agigantados después de entrar en régimen ordinario de funcionamiento la depuradora y darse los pasos para contratar el saneamiento de la cuenca que vierte en A Malata. Eso sí, enredados por la gestión y la tasa, faltaría más. O que se inicie la segunda reforma de las instalaciones sanitarias de atención especializada del área sanitaria de Ferrol. No fue sin tiempo, dicho sea de paso, y con un pequeño lío de licencias municipales. Presumiblemente, una tormenta en el vaso de agua del ventajismo político.

Dicho esto, si la capacidad inversora y de gestión de una administración pública depende de la existencia de un presupuesto ad hoc, el gobierno de Jorge Suárez padece una minusvalía evidente al haber aprobado solo uno, el del tercer año de su periplo político. Ni siquiera intentó el del último ejercicio de su primer (no sabemos si único) mandato.  

Aun así, hay por delante todo un semestre para lavar la cara de tres años en el limbo. Probablemente, no se avanzará en asuntos básicos para fijar población como puede ser la mejora del transporte público, fomentar el vehículo compartido sostenible medioambientalmente, la política de vivienda o de apoyo a las familias con hijos en edad preescolar y mayores dependientes. Pero si hay un tema donde no se puede fallar, este es la reforma de la Plaza de Armas.

Clausurado ya el primer aparcamiento subterráneo de Galicia y desechada su reforma por el Pleno Municipal, a mi modo de ver imprescindible para los vecinos y trabajadores del barrio de A Magdalena, Suárez debería dejarse la piel para contratar, empezar y terminar la obra. Le van poner todo tipo de zancadillas para que no salga bien. Por el bien de todos, que llegue a buen puerto. 

ramonveloso@ramonveloso.com

Camino mayo