Cuestiones que para Ferrol conlleva la moción

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eI inesperado cambio de gobierno, en manos ahora del socialista Pedro Sánchez, no dejará de despertar curiosidad también en el ámbito local, más constreñido y afecto a cuestiones concretas ajenas a lo que se avecina en materia nacional. Es lógico preguntarse si los nuevos ministros, pese a lo avanzado de la legislatura, se plantearán o no cambios inmediatos en la presidencia de empresas públicas tan relacionadas con esta comarca como es el caso de Navantia, o si proyectos prometidos ya hace años por el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero, como el soterramiento de la avenida de As Pías –por cierto también garantizado en su ejercicio por la, de aquella, ministra de Fomento, Ana Pastor– entrarán en fase resolutiva.
En cualquier caso, ninguna de estas cuestiones debe pasar desapercibida para los intereses que nos son propios, teniendo sobre todo en cuenta que, como sucede en el caso de los astilleros públicos, todavía no hace mucho fue nombrado presidente del grupo el mugardés Estaban García Vilasánchez y que ha sido precisamente en el último año cuando el Gobierno saliente de Mariano Rajoy acabó por despejar el camino al proyecto constructivo de las nuevas fragatas F-110. Habrá que supone que, lejos de considerar la posibilidad de un contrato tan importante como vital y esperado para esta comarca no se encuentre ahora antes nuevas dilaciones o que el ya mencionado de As Pías acabe por hallar también el camino de la ejecución. 
De todo esto se encargarán sin duda los nuevos ministros, aun cuando los cambios que se ejecuten están lejos de despejar, al menos por el momento, el caudal del río por el que transcurren, en especial ahora que, por ejemplo, Navantia está a punto de presentar el plan industrial que lleva años prometiendo y que parece haber entrado, por fin, en una vía resolutiva tras la llegada a su presidente de García Vilasánchez.
Demasiado, por no decir todo, está en juego en esta comarca como para que los devenires políticos propios de la democracia no supongan ni ralentizaciones ni estancamientos y que, lejos de entrar en dinámicas que, como bien sabemos por aquí, tanto perjuicio han causado en tantas ocasiones a sus intereses.
Obrar en consecuencia es ahora la obligación del nuevo Gobierno, que desde la oposición tanto criticaba la “dejadez” del anterior para con los intereses que nos son comunes.

Cuestiones que para Ferrol conlleva la moción