¿Qué pasará?

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Este es el paisaje: unos miden la miseria de Venezuela y otros aplauden el comunismo de Cuba (vamos a ser la lanzadera para su liberación ¿?), mientras siguen haciendo trampas y convierten las cuentas en cuentos, mientras Europa nos mira con cierto cabreo y nuestros conciudadanos observan el circo con indignación y cabreo.
En casa lo de cada día: nuevos nombres con intereses en Panamá y viejos ídolos que se carteaban con genocidas y corruptos para apoyar a una petrolera amiga.
Más casos florecen en Murcia y más cosas se saben de la Púnica, la operación Arpegio, Acuamet y siempre, al lado de esos nombres tan floridos las siglas del PP. La reacción del hombre de los palos (y, aún, ministro aunque sea en funciones) es… investigar a la Guardia Civil, que está descubriendo toda la mierda que reparte su olor por el país entero.
Mientras, aquí o cierran camas hospitalarias o anuncian rebajas en los sueldos los grandes empresarios defienden una Europa unida frente al “Brexit”, pues el asunto les afecta a la cartera y no sea que pierdan un penique. En otros escenarios, como Suiza, donde manda la derecha, estudian (y luego votan) una renta básica de dos mil trescientos euros; en otros países de Europa ya funciona y en Canadá. Pero aquí el maná del turismo dejará trabajo precario con horarios excesivos y sueldos paupérrimos.
Y las encuestas repiten lo mismo: hay que cambiar el gobierno y los métodos y mañas, que nos dejaron en esta situación. ¿Qué pasará? Resumo un comentario del maestro Gabilondo en la cadena SER: El PP será el partido más votado; el PSOE no acordará con Podemos un gobierno ni con “sorpraso” ni sin él. Ciudadanos, con su voto menguante intentará otro pacto. Después de un poco de tearillo PSOE y C’s se tragarán sus bravatas y aceptarán un nuevo gobierno de Rajoy con el regalo de algunas migajas... Podemos se convertirá en el único contrapeso opositor, pensando ya en las próximas citas electorales, donde engordará su granero. Epitafio: el PSOE se abrirá en canal por enésima vez, el PP seguirá en lo suyo con los mercados –y mercaderes– contentos.
El final de este comentario, que un servidor abrevia, pero deja toda la carne que cocinó su autor, es elocuente: el PP seguirá siendo el médico que solo se ocupa de los síntomas, pero que nunca cura la enfermedad. Aún puede haber remedio ¿o no?

¿Qué pasará?