APRENDER DEL TIMADOR

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El sumario de la “operación Zeta” revela claramente la pasmosa facilidad con la que se puede montar una trama para percibir millonarias ayudas por organizar cursos de formación inexistentes. Es cierto que la red fue descubierta, pero no por las administraciones encargadas de velar por el destino final del dinero que ellas mismas suministran. Todo parte de la denuncia de dos personas particulares. Luego llega el momento en el que otros se suben al carro, cuando ya han pasado cuatro meses de arduas investigaciones. Pese a todo, sería bueno que los responsables de administrar el erario público repasaran las instrucciones que uno de los cabecillas de la trama daba a los demás para enterarse de cómo se organizaba el timo y, de ese modo, no volver a caer en él.

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