Los verdaderos beneficiados

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Los eurocéntricos y los acomplejados mantienen un optimismo que a veces roza lo esperpéntico, tan es así que cuando alguien es designado para un cargo en la UE lo celebran como si nos tocara la lotería a todos.
El ejemplo lo tenemos ahora con el nombramiento de Luis de Guindos para la vicepresidencia del Banco Central Europeo (BCE). Y uno se pregunta ¿acaso gana algo el país en que este señor sea el vice? Una persona que, además, trabajó para Lehman Brothers, el holding financiero culpable de la crisis del 2008. Lo cual nos demuestra, una vez más, que no hay que ser ninguna lumbrera para ocupar cargo alguno en la UE.
En todo caso, la única persona que gana con esta clase de nombramientos es la que va ocupar el puesto. Y en este caso es el señor De Guindos, que cobrará la nada despreciable suma de 300.000 euros anuales. Esa es la única realidad y no hay otra. 
Para qué engañarnos, toda esta tropa de políticos europeístas –sea De Guindos o cualquier otro– que compiten por cargos en Bruselas o en Frankfurt, lo hacen por beneficio propio. Lo demás son palabras bonitas, consistentes en disfrazar y edulcorar la motivación que hay detrás. Hoy seguro que el señor De Guindos sonríe más y mejor, lo cual no deja de ser humanamente comprensible.
La realidad es que esas personas no van a modificar ni cambiar nada. Tampoco les interesa. Se limitarán simplemente a interpretar el “guión” económico y político que de antemano les fue redactado, que es repetir como un mantra las mismas tonterías. Como que la eurozona salió de la crisis, que la UE es muy fuerte y muy rica, que nuestros valores son los mejores, etcétera, etcétera. En fin, la letanía de siempre. Si lo que nos dicen fuera realmente cierto, nuestros vecinos ingleses no hubieran abandonado semejante Edén. 
Por mucho que insistan en decirnos lo contrario, la economía de la eurozona no es tan fuerte ni tan saludable. Empezando porque la mayoría de los países europeos están hipotecados, algunos, entre ellos España, tienen deudas enormes. Deudas que además siguen creciendo, pero apenas se habla de ellas. Y menos de cómo se van a saldar.
Al ser el euro una moneda de reserva, eso hace que el BCE encienda la impresora más de lo económicamente aconsejable. Imprime demasiadas ilusiones. Pero eso, dentro del marco de la economía de mercado, tendrá consecuencias en el futuro. 
La deuda española es tan elevada, que si sumamos lo que deben las administraciones públicas, las empresas y las familias, superó con mucho el PIB nacional. Aunque eso parece no preocuparle al Gobierno ni a los partidos que defienden el estatus quo. Y alguien tendrá que pagarla. Aunque cavilamos que lo hará los paganos de toda la vida. 
Se dice que la eurozona es una de las áreas más endeudadas del mundo. Pero no se quiere ver así. Todo el mundo intenta sacar balones fuera, huir de la realidad o mirar para otro lado. Da la impresión de que somos rehenes de una riqueza ficticia, virtual. Aunque repitan machaconamente que somos unos privilegiados –y quizá sea así, comparado con otros países–, lo que no dicen es de donde salió ese bienestar y porqué ahora está desapareciendo.
Nadie habla de que una parte de esa “bonanza” fue a costa de esquilmar muchos recursos del planeta y también los de muchos países. En ese sentido es bueno refrescar nuestra memoria y recordar que la propia Revolución Industrial fue financiada con el producto del saqueo colonial. Es decir, los saqueados ayudaron a levantar las fábricas de Inglaterra, de Francia y de otros países.
Es cuestión de tiempo, no mucho, pero la realidad nos pasará por encima, aprisionándonos, entonces será cuando Europa dejará de mirarse su ombligo y empezará a tomar conciencia de lo que está sucediendo a su alrededor. 
Por si acaso la señora Merkel, como buena previsora ama de casa que es, ya ordenó guardar millones de yuanes en la canasta germana. Parece que no cree, quizá nunca lo creyó, eso de que somos el espejo del mundo. 
Por lo tanto, los rimbombantes cargos europeos carecen –excepto para sus titulares– de importancia. Los cambios que se avecinan seguirán su curso igualmente. 
 

Los verdaderos beneficiados