7N

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Empiezo a escribir este artículo en el camino de vuelta a Ferrol, después de un viaje muy largo y cansado pero con el sentimiento de que hicimos bien las cosas. Ayer miles de mujeres nos fuimos a Madrid, cansadas de tanto silencio y recortes por parte de las administraciones gobernadas por la derecha rancia de este país, una derecha que ha día de hoy, aún no la he visto pronunciarse por todas esas muertes de violencia de género, incrementadas estos últimos años.
Una lacra, a la que no ponen ni quieren poner freno, sigo sin entenderlo y lo que más me choca es que sus “mujeres”, tampoco lo hagan. 
La convocatoria la teníamos para las once de la mañana, pero empezamos a movernos sobre la una y media del mediodía, quizás desbordados por tanta afluencia de gente de todo el país. Fue impresionante, el buen ambiente, los hermanamientos entre la gente de las distintas plataformas feministas, sin parar de chillar, porque ya no nos callan ni nos paran. Se acabaron las baronías, se acabaron las desigualdades, y quien no sepa leer entre líneas todo lo que esto significa que se marche para su casa, porque bajo el lema “si nos tocan a una nos tocan a todas”, nos hemos hecho si cabe todavía más fuertes , y ya saben ustedes que en la unidad está el poder, un poder que está cambiando y que no vamos a dejar que se nos deje de lado, somos muchas, válidas y listas para derrocar a quien se nos ponga por delante.
Y como dije, éramos muchas detrás de las pancartas, Galicia se movió detrás de la plataforma feminista galega, que desde varias ciudades de toda la comunidad autónoma engranó, con dificultades varias, imprevistas y demás, la primera manifestación estatal, y chapó, desde aquí felicitarlas a todas porque ha sido un éxito sin referentes. Podría mencionar a muchas, amigas, compañeras de partido, de plataforma, pero sin duda me quedo con la cara de felicidad que tenía ayer una, Pili Estévez, ella ha sido nuestra voz , ya que fue la encargada de leer el último trozo del manifiesto en Madrid, en donde se pidió que esta lacra sea considerada Cuestión de Estado.
A ella, a ellas, a todos los que allí estábamos, ni un paso atrás, que aunque se nos quiera seguir callando ya esto nunca será igual, ya que “Ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos en pie”.
 

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