FILOSOFANDO

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Sólo los idiotas y los cobardes se regocijan con las miserias de los restantes. La tierra aún permanece húmeda y  roja de la sangre de los suicidios por los desahucios. Si al amanecer de un día despertase el pueblo de su sueño y miedo, se callarían los imbéciles. Grita el niño su hambre como aquellos que, bramando, abandonaron esta piel de toro en otros oscuros tiempos.
¿Cuándo enmudecerán los necios? A los enfermos los ubican en los pasillos de los hospitales como material de desecho. Faltan galenos y sobra la locura de los incultos payasos. La justicia se revuelve en el lodo que va defecando el irracional neoliberalismo. Se van los jóvenes y quedan los ancianos poblando las fantasmales calles de este pueblo de tableta chocolatera y muralla. ¿Dónde se encontrará el mar? Hay un foro de amigos de Ferrol que no asiste a las manifestaciones. ¿Qué estarán defendiendo?  ¡No me callo! Luego, existo.

 

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