Ciento setenta y tres millones y una voluntad férrea

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ganar un premio millonario y dejar de trabajar es el sueño de cualquiera. Hay hasta quien ve con claridad en su cabeza la escena en la que se presenta en la oficina y grita un “ahí os quedáis” o cualquier versión de peor gusto, en función del estrés de la temporada. A Steve Thomson se le presentó la oportunidad de hacerlo cuando a finales de noviembre se llevó 173 millones de euros en el sorteo de los Euromillones. Albañil de profesión, su primera intención es mudarse a una casa más grande, pero no va a dejar de visitar las de sus clientes. Dice que se ha comprometido a hacer varios trabajos antes de Navidad y que no piensa dejarlos sin terminar. Eso sí que es sentido de la responsabilidad.

Ciento setenta y tres millones y una voluntad férrea