LA TRITURADORA DE EMPLEOS

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Desde el ámbito político y sindical, hay quien arremete contra la reforma laboral al grito de “que viene el coco del despido”. Sin embargo, lo que daba miedo de verdad era el injusto y antisocial escenario en el que nos movíamos hasta ahora. Así, nuestro mercado de trabajo se comportaba como una auténtica trituradora de empleos. En cuanto las cosas se torcían un poco (bastaba con que el crecimiento del PIB se situase por debajo del 3% ) las colas en el Inem comenzaban a crecer a un ritmo vertiginoso.

Y es que ante las dificultades no había casi margen para que las empresas y los trabajadores encontrasen soluciones alternativas al despido que permitiesen hacer el ajuste, vía salarios, horas o con cualquier otra fórmula. De ahí que si se hubiese hecho en su momento una buena reforma laboral es seguro que hoy no tendríamos más de 5 millones de parados. Por otro lado, también necesitábamos mejorar la empleabilidad de los jóvenes y de los parados de larga duración.

Y en este aspecto, el texto que promueve el Gobierno incorpora medidas positivas, por ejemplo, el reconocimiento de la FP como un derecho del trabajador o las bonificaciones y deducciones fiscales para incentivar la contratación. En definitiva, lo responsable es cambiar las cosas cuando van mal. Por eso sorprende la actitud de aquellos que dejaron en herencia más 5 millones de parados y la de sus cómplices. Hablo de una élite sindical aburguesada que cobra sueldos de banquero y viaja en crucero de lujo por el Báltico. Ellos quieren que todo siga igual. Los parados, no.

LA TRITURADORA DE EMPLEOS