La Galicia vaciada no tiene ni dónde guardar el dinero que le queda

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En esta campaña que estamos padeciendo mucho se ha hablado de la España vaciada. Daba gusto ver a los políticos recorriendo aldeas y hasta subiéndose a tractores como si de coches de choque de feria se trataran. Pero más allá de sus mensajes de recuperación del rural, está el día a día de quienes viven en esos pueblos huérfanos de niños y cada vez más despoblados. El trabajo es duro, pero todavía se hace más complicada su supervivencia por esos pequeños detalles que en las ciudades ni se tienen presentes y en el rural se convierten en problemas insalvables. Casi el 2% de los gallegos viven en poblaciones que no tienen ni una entidad bancaria. A lo mejor, los políticos podrían obligar a los bancos a destinar parte de sus pingües beneficios a solventar esta carencia, en lugar de repartir tan magros dividendos.

La Galicia vaciada no tiene ni dónde guardar el dinero que le queda