POCO “BRAIN”, MUCHO “STORMING”

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Échense a temblar cuando determinados políticos les anuncien que se han reunido para hacer un “Brainstorming”. Para los que no estén familiarizados con estos snobs y cursis palabros anglosajones, les aclaro que el término hace referencia a la reunión de un grupo de personas que ¿piensan? en alto y debaten abiertamente en una atmósfera relajada.

Se supone que de esos foros salen propuestas para mejorar la vida a los ciudadanos. Pero no siempre es así. Y es que aunque esta herramienta de trabajo pueda llegar a ser útil, hay ocasiones en las que resulta un fiasco. Sobre todo cuando el perfil de sus integrantes es tendente a usar poco el “brain” (cerebro) y a provocar “storms” (tormentas). De esa manera, en la mayoría de las veces, para lo único que sirven estas reuniones es para perder el tiempo o para ganarlo en el caso de no saber por dónde tirar y tener que disimularlo. Es decir, la coartada perfecta para los gobernantes “Chiquilicuatres”.

Me refiero a aquellos “fan que fan”, que suelen dispersarse dando mil vueltas a los problemas, pero que son incapaces de avanzar un milímetro en la adopción de soluciones. Por eso, Dios nos libre de los políticos que celebran “brainstormings”, una y otra vez, para tratar las mismas cosas, extraer las mismas conclusiones, repetir los mismos anuncios y acabar no haciendo nada. No están los tiempos para eternizarse en estudios o para cortinas de humo. Tampoco para distraerse torpemente con asuntos que puedan dar pie a polémicas absurdas. Se necesitan buenos gestores que tengan las ideas claras y actúen con diligencia.

POCO “BRAIN”, MUCHO “STORMING”