El problema que tiene no hacer nada

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El problema de no hacer nada es, precisamente, que no se hace nada. Es decir, que cuando la inacción se convierte en el modus operandi de un Gobierno local, como sucede en A Coruña, el vacío que se produce termina por arrastrar a muchos inocentes. Por ello, el hecho de que los mareantes sean particularmente vagos a la hora, por ejemplo, de tramitar las cuentas, provoca que un número muy importante de asociaciones culturales, sociales y deportivas, vean cómo su labor peligra debido a la falta de las ayudas municipales. Teniendo en cuenta que son este tipo de agrupaciones las que llegan donde la Administración no es capaz de hacerlo, la dejadez de los responsables municipales resulta todavía más sangrante. Y lo peor es que lo único que tendrían que hacer, tal y como apuntan los socialistas, es proponer una modificación del presupuesto, llevarla a pleno y, con eso, sería suficiente para que las asociaciones no se vieran afectadas. Pero, ya se sabe, eso es trabajo.

El problema que tiene no hacer nada