No entiendo nada

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Puedo jurar y juro que ya no entiendo nada del país en el que vivo; puedo jurar y juro que a los políticos que nos representan no parece importarle nada España ni los españoles. Todo lo ocurrido desde las anteriores elecciones hasta la fecha no es más que es la exaltación del egoísmo y del egocentrismo amparado vilmente en unos principios partidistas que, como retrataba El Roto de forma magistral, podrían resumirse en esta declaración de uno cualquiera de los que hoy protagonizan lamentablemente nuestro presente político: “Ellos ya olvidaron lo que votaron y nosotros lo que les prometimos; ya se puede formar gobierno”. Pues en esas estamos sólo que no se trata del pueblo -la llamada “gente”- sino de los nombres y las listas, de lo que entre ellos se cuece con cartas de “abajofirmantes” que ya creíamos de otra época.
No se entiende -yo no entiendo- que haya diez votos de los que nadie se hace responsables y todos repudian en lugar de asumir, como sería lo natural, su paternidad. ¿Pero cómo se puede tratar de engañar a todo un país con el clásico “yo no he sido” de niño de primaria? ¿Pero qué seriedad es esta?
No entiendo que cuando PSOE y Ciudadanos estaban a partir de un piñón afirmaran ambos que coincidían en el ochenta por ciento del programa, se pongan ahora de uñas y Sánchez diga una y otra vez que el PP debe pactar con sus afines, es decir con Ciudadanos, es decir con el mismo partido con el que compartía el famoso ochenta por ciento del programa. ¿Ya no lo comparte? ¿Nos engañaba antes o nos engañan ahora? No entiendo que C’s se empecine tanto con/contra los nacionalistas hasta hacer peligrar no su “sí” a Rajoy sino incluso su abstención cuando desde siempre el PNV ha defendido el mismo y coherente discurso aunque por vías legales: aspiran a la independencia pero todos recordamos lo que pasó con el plan Ibarretxe. Lo de la vieja Convergencia ya es otra historia porque Mas la llevó a una deriva sin retorno.
Pero si difícil es entender todo esto, más complicado aún es aceptar que a estas alturas el PP y los nacionalistas se puedan poner de acuerdo cuando los dos se saben de memoria el camino al Constitucional. Y el PP se juega el apoyo de Ciudadanos que ahora vuelve a ser básico.
¿Y Podemos? A lo suyo; pasó de ser el gran protagonista para convertirse en una atracción con Cañamero al frente, Iglesias desaparecido y Monedero por libre haciendo amigos. Así no vamos a ninguna parte; mientras el PSOE no admita que va de derrota en derrota hasta el fracaso final y no encuentre la visión de estado que siempre tuvo ese gran partido, esto no va a funcionar. Pero es que todos han hecho de este momento de la Historia de España una cuestión personal de filias y fobias -también Rajoy, claro- y cuando lo personal se antepone al interés general y hasta a la lógica que todo el mundo ve y reclama, no vamos a salir de esta.
No sé qué se está negociando en los oscuros rincones del mercado, pero los españoles no nos merecemos esto y lo primero que tendría que hacer Rajoy -si es que no lo ha prometido ya- es un limpia total en las filas de su partido. Naturalmente debería empezar por él mismo, pero eso no va a ocurrir porque ha ganado las elecciones y con más escaños. Y lo mismo Sánchez y su camarilla que no pueden representar al PSOE centenario. Pero todo cuanto se escriba es inútil porque aquí ya no manda la lógica ni la razón de estado sino el desatino que es la miseria, algunas veces, de la democracia. Nosotros tenemos –democráticamente– el lío que tenemos, pero Gran Bretaña tiene su absurdo Brexit, EEUU ese esperpento llamado Donald Trump y en Europa ni te cuento lo que está emergiendo. Habría que reflexionar.

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