¿Reformar la Constitución?

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Al nuevo secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, se le ha ocurrido una genialidad. Ofrecer a Artur Más la posibilidad de reformar la Constitución Española, si da marcha atrás a su voluntad de convocar el referéndum soberanista anunciado para el 9 de noviembre. El señor Pedro Sánchez ha vuelto a Madrid con  su ingenuidad, y recibiendo un portazo en las narices de los nacionalistas catalanes, y haciendo un ridículo mayúsculo. Se equivoca el PSOE pensando que ese es el camino. Es evidente que la Constitución Española se puede reformar las veces que haga falta. Y la prueba más evidente es que ya se ha hecho en un par de ocasiones. El error de Sánchez es creer que esa eventual reforma saciaría las ansias separatistas de los secesionistas, catalanes y creer además que el conjunto de las fuerzas políticas del país serían capaces de avalar con sus votos dicha reforma. La propuesta de reforma de Pedro Sánchez es un brindis al sol.  Es pretender cambiarlo todo, para que todo siga igual, porque a nadie se le escapa que vivimos en un Estado de las Autonomías, construido durante décadas, con un alto grado de descentralización política y administrativa indiscutible. Una descentralización mucho mayor que en la gran mayoría de los estados federales de nuestro entorno.  Prueba inequívoca es que España es el país de la OCDE donde el Estado Central administra un menor porcentaje de los ingresos fiscales anuales, frente a las comunidades autónomas. Y es que el título VIII de nuestra Carta Magna, donde se define el modelo de organización  territorial de España ha sido lo suficientemente flexible para permitir el desarrollo paulatino de un estado plenamente descentralizado y operativo. Ese ha sido el gran éxito. Es evidente ademas que la gran mayoría de la sociedad española está satisfecha con el modelo  de organización territorial de nuestro país,un país diverso, plural y heterogéneo, donde no existe más conflicto identitario que el que algunos líderes políticos han querido crear.  Lo de Cataluña es el resultado de la estrategia de confrontación política permamente en la que CIU y ERC han querido llevar a los catalanes. Un error político de consecuencias impredecibles. A los centralistas y a los separatistas yo les digo que se equivocan. Que España es más rica en la diversidad, y en la pluralidad. Aquí no sobra nadie.

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