Demasiados gallos podemitas para un corral tan pequeño

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MIENTRAS Pablo Iglesias sestea alejado del mundanal ruido, Podemos amenaza con saltar por los aires en mil pedazos, al menos en Galicia, donde el control capitalino resulta más complicado por aquello de la distancia. Los podemitas patrios galaicos andan a la greña por aquello de las convergencias, tanto que hasta han tenido que retrasar las primarias para ver si con aquello de garantizar un puesto más o menos de garantías para todos los candidatos consiguen calmar las tempestuosas aguas de la formación. Y es que día tras día aparecen nuevos grupos de críticos que arremeten contra sus compañeros y piden dimisión tras dismisión como si todo se pudiera arreglar con un cambio de nombres. No se trata de que se hayan convertido en un gallinero. En realidad parece que hay demasiados gallos para un corral tan pequeño. Y mientras, los mareantes afilan los colmillos dispuestos a devorar el cadáver que dejen los morados.

Demasiados gallos podemitas para un corral tan pequeño