Deuda pendiente

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ara los intereses del Gobierno no parece malo el nombramiento de María Jesús Montero como portavoz del Ejecutivo. Muy celebrado ha sido también por los periodistas que cubren la información de Moncloa. Tiene desparpajo, capacidad de pelea dialéctica y facilidad de comunicación; persuasiva y muy directa; irónica con un punto de maldad cuando le viene al caso. 
 Muy otra cosa ha sido su paso por otros destinos políticos en la Andalucía de donde procede. Como responsable de Sanidad fue muy cuestionada por el sector y usuarios. Y como consejera de Economía dejó las cuentas de 2018 con unos desajustes de los que ahora se desentiende y de los que responsabiliza al nuevo Gobierno regional, a pesar de que durante el tiempo de su mandato antes de ser llamada ella a Madrid por Pedro Sánchez a raíz de la moción de censura, mucho tuvo que ver con tales desfases. 
Como ministro de Hacienda, si algo le viene distinguiendo es que con las cuentas públicas hace lo que le viene en gana. Es decir, paga lo que quiere y cuando quiere. Hace política con los dineros ajenos. Ahora ha decidido que no pagará a las comunidades autónomas lo que les debe: un total de 2.500 millones de euros correspondientes a la liquidación del IVA de hace un par de ejercicios. 
En vísperas de las elecciones de noviembre buscó la manera de satisfacer buena parte de lo estipulado, pero dejó unos flecos. Y dice no poder transferir lo que falta porque no hay nuevos Presupuestos y el plazo para hacerlo habría concluido. Por lo que a Galicia afecta, un total de 200 millones sólo por tal concepto. 
¿Castigo general o aviso a navegantes para que se vayan sabiendo las consecuencias de no aprobar las cuentas públicas del Gobierno? ¿De haberse tratado de hacer un guiño al independentismo catalán estaríamos en las mismas? ¡”Qué jeta, qué morro y qué cara”!, como ha dicho Feijoo.
Lo que también ha llamado la atención de toda esta controversia ha sido la tardanza de las comunidades autónomas gobernadas por el Partido Socialista en sumarse a la justa reivindicación. Como si fuera un asunto que sólo incumbía a las regidas por el Partido Popular, con Galicia y Madrid como principales puntas de lanza.
Por fin, el presidente de Castilla-La Mancha, García Page, se ha decidido a exigir en público lo que corresponde a su comunidad. Los demás barones se han puesto un tanto de perfil, excepción hecha del secretario general de los socialistas gallegos, Gonzalo Caballero, que no sale del rebufo esperanzador de los vientos que le llegan de Ferraz y ha propuesto dejar el cobro debido ad calendas graecas, esto es, para el nuevo sistema de financiación autonómica, que vaya usted a saber cómo y cuándo puede quedar cerrado. De recurrir a los Tribunales, como va a hacer la Xunta, nada de nada.

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