La vida de Becker sigue siendo rara

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A Boris Becker, exnúmero uno mundial del tenis, le han pasado muchas cosas raras en la vida. Le iba la marcha y su mujer lo pagaba con unas protuberancias en la frente que cada vez crecían más. Un día dio un impulso a esos cuernos con una modelo rusa con la que mantuvo sexo oral. Ella depositó el semen en un tubito, se lo inseminaron y al cabo de nueve meses pasó lo que pasó. ¿Raro, eh? Lo de su mansión en Mallorca tampoco es muy normal. Unos jipis, alemanes como él, la han okupado y han plantado unos huertos ubérrimos; igual aún le pueden hacer una pista de hierba, como la de Wimbledon, ¡eh!, no como la otra que tanto les gusta a los jipis.

La vida de Becker sigue siendo rara