Retrasos

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En el siglo pasado cuando algo tardaba en ejecutarse se solía decir que tenía “más atrasos que Renfe”; hoy en día Renfe es sinónimo de puntualidad y hasta incluso existe penalización si el retraso es superior a los 20 minutos llegando a alcanzar la total devolución del billete. Aquí es rarísimo que una obra se haga en el tiempo establecido.
Tenemos ejemplos claros. La calle del Sol, lo primero que iba a acometer la corporación municipal, todavía está por adjudicar. Las obras de Irmandiños iban a finalizar en febrero pasado y así se volvería a la normalidad en esta vía y en las calles de la Iglesia y Cuesta de Mella; todo sigue sin concluirse y hasta incluso el Cantón de Molins está afectado. La eterna chupadora de dinero, la Plaza de España, sigue sin estar concluida; el arreglo del centro comercial Porta Nova ofrece ya una zona con los nuevos paneles de revestimiento, pero con distintas tonalidades de grises, etc. ¿Algún día haremos las cosas bien y en el tiempo establecido?

 

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