Molestar, fastidiar y cabrear

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En las técnicas de estudio se recomienda que para memorizar bien unos temas, unos conceptos, debemos arroparlos con otros recuerdos relacionados con el principal, si queremos que perduren y que luego, ya cuando necesitamos de ellos en la oposición, en la profesión, en la vida podamos recuperarlos limpios y claros.
Otras veces no es así. Son recuerdos sin compañía, sin adornos, solos sin ropaje alguno. Descarnados.
De los miles de chistes que oído en mi vida, apenas puedo recordar una docena y pocos van acompañados de las circunstancias en que los oí.
Este fue uno de ellos: ¿Sabes cuál es la diferencia entre molestar, fastidiar y cabrear? Es muy fácil. Si por la tarde, tomando un café en casa llaman al teléfono y preguntan si está Basilio, eso es molestar.
Si son las diez de la noche y te dispones a ver la peli en compañía, después de una agradable cena y vuelve a sonar el teléfono, te levantas y la misma voz de la tarde vuelve a preguntar por Basilio. Eso es fastidiar.
Pero si son las cuatro de la mañana y en lo más profundo de tu sueño vuelve a sonar el teléfono, y una voz ahora distinta te dice: “ Hola soy Basilio!, preguntó alguien por mí?” Eso, eso es cabrear.
Lo que está sucediendo en España con ese grupo de políticos que están poniendo en peligro la convivencia de los españoles, y me refiero a los políticos en general y más concretamente a los políticos catalanes que abogan por una separación de parte de las tierras de España, de una gran parte del pueblo español, eso no es molestar, tampoco es fastidiar. Eso es cabrear. Mi amigo A, que fue alcalde de mi pueblo, lo dice con más claridad: “Estos tíos ya nos están tocando los cojones”.
Es verdad que el movimiento separatista de Cataluña, que comenzó a principios del siglo XX, cuando España había perdido Cuba y Filipinas, y con ello sufrió el comercio de la metrópoli, nació entre las elites de Barcelona, siempre rivales de las de Madrid y celosas del poder de la villa y corte. También es verdad que durante estos más de cien años esta forma de pensar se extendió a partir de esa minoría burguesa y alcanzó otras capas de la sociedad.  Es verdad asimismo que en ese proselitismo siempre activo se emplearon argumentos que nada tienen que ver con la verdad, ni con la realidad histórica.
Desde una imaginada nación medieval, Cataluña, distinta y diferente al resto de España, cuando la verdad es que el primer rey godo, Ataulfo, rey de toda Hispania, tuvo su capital en Barcelona, allá por el año 415, que podría así considerarse la primera capital de España; hasta esa patraña de la guerra de Sucesión, que no de Secesión, que en realidad fue una guerra europea en la que participaron las grandes potencias de entonces, Austria, Inglaterra, Francia y España, esta última rota en dos pedazos.
Hoy eso que llaman el gobierno de Cataluña y que teóricamente está para servir y hacer más fácil la vida de los catalanes, utiliza el mayor de sus esfuerzos para cambiar la historia y educar en el odio y perseguir el idioma de todos los españoles.
Diré un proverbio chino: Si tu enemigo es un ratón, trátalo como si fuese un elefante. Pero el enemigo pudo haber sido un ratón, más ya no lo es, ahora es un verdadero problema para toda España.
Comienza a ser tarde para abordarlo de forma definitiva.
josevrioseco@gmail.com

 

Molestar, fastidiar y cabrear