Guerra de religión

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La religión ha dado mucho de sí a lo largo de la historia. No dudo de sus bondades en general, pero nadie puede obviar sus maldades intrínsecas. La religión, cualquiera de ellas, es siempre sectaria, excluyente, pretende ser acreedora de la verdad absoluta y castiga a quienes se apartan de su doctrina con todo tipo de amenazas o penitencias. En nombre de dios, de cualquier dios, ejércitos y grupos terroristas de todo tiempo y lugar han causado las más abominables aberraciones, y en cualquier contienda es fácil escuchar aquello de “dios está de nuestra parte”. Lo dijo mejor que nadie Bob Dylan en una de sus más emblemáticas canciones. Ahora es ese grupo de fanáticos islamistas que causa dolor y destrucción y pretende crear un Califato del horror el que invoca el nombre de dios. Si dios, cada dios, todos los dioses, se limitaran a quedarse en el ámbito de sus templos y cumplir la misión de reconfortar a sus fieles sin intentar imponer por la fuerza su dominio sobre los no creyentes, el mundo sería más seguro, antes y ahora. .

Guerra de religión