WAYNE SHORTER: JAZZ EN LA CUMBRE

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Segundo concierto del Festival Jazzatlántica a cargo de Wayne Shorter, saxo tenor y soprano, y sus fieles “escuderos, desde hace once años, Danilo Pérez al piano; John Patitucci, en el contrabajo, y Brian Blade, batería. Un concierto muy esperado que colgó el cartel de entradas agotadas en el teatro Rosalía. A sus 79 años, Shorter mostró su entrega absoluta con la improvisación, una entrega que fue correspondida en todo momento por el resto de los componentes de su formación, haciendo gala de una extraordinaria química entre todos ellos.

La música que interpretó Shorter es el resultado de una vida explorando los límites del abismo. La complejidad del modus operandi, en el caso de Shorter, radica en su misma ausencia de artificios. Al final del camino, queda siempre esa nota única y singular, escueta y desnuda; la “única” nota posible, con la que da por concluida la interpretación. Shorter proponía un tema, a veces con el saxo tenor, a veces con el soprano, y el resto de los músicos respondían con sus propias ideas: una variación de tono, un ritmo, otra línea melódica debajo o arriba, en respuesta, creando en un proceso intuitivo ciclos de acción o implicación, con explosiones de ideas precisas realizadas de forma audaz y elegante, coqueteando incluso con la melodía a pesar de las capas de turbulencia.

En permanente persecución de sí mismo y peleado con las cuerdas del piano de Danilo Pérez, se mostró brillante, relajado, confiando plenamente en sus compañeros. Pérez, pianista panameño extraordinario, empujó al grupo con sutileza con una mano izquierda cerebral y sinóptica que raramente sabía lo que hacía la derecha, torrencial y exuberante. Patitucci, por su parte, estableció con el bajo el centro de gravedad con momentos sobresalientes .y Brian Blade marcaba los tiempos de forma poco convencional, mezclándolos con intensidad. y operando en todo momento como motor de combustión.

 

WAYNE SHORTER: JAZZ EN LA CUMBRE