CASO REAL

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Desde mi punto de vista, la Casa Real se fía poco de los políticos. Ante el asunto catalán, ha comenzado la defensa estratégica de sus intereses con pasos muy bien  medidos: el Príncipe Felipe ha visitado Cataluña seis veces en poco tiempo, con, para mí, la clara intención de vender un cambio estético, y de modernidad, en la Casa Real, su cercana ascensión al trono, por abdicación del Rey (quizá cuando termine “lo” de Urdangarín y la Infanta Cristina).
Los políticos no han tocado el tema de la Monarquía Constitucional española para no agitar el asunto Monarquía-República, que late bajo el deseo de independencia de Cataluña.
La intención “real” de tanto viaje del Príncipe a ese “punto de España” es subliminal: hacerles ver que algo va a cambiar, apelando a la fotogenia; recordarles el regalo de la democracia, el 23 F, (Suárez fue… oportuno), y la importancia de tener  un Rey. Todo humo, pero sin botes.

 

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