Carta a creyentes y otros

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Queridos hermanos en Cristo: Hace tiempo (doce años), que escribo para vosotros, y sin embargo nunca os he escrito a vosotros. Reconozco, mea culpa, que es mea, y bien mea. Hoy quiero enmendar esa falta de comunicación, y haceros llegar ni sentido del amor fraterno, junto a mi sentido del humor interno. Quiero, nenos, agradeceros la devoción con que seguís mis prédicas. Tanto a los que estáis de acuerdo con ellas, como a los que no, que no son pocos ni mudos, y a veces me las comentan cariñosamente. A todos vosotros, pero con más razón a ellos, os largo la conocida parábola del gacetillero pródigo. Un tipo, harto de aguantar cabronadas a diestra y siniestra, se puso a decir cosas por escrito a creyentes y otros. Los creyentes leyeron, y creyeron; y los otros, aunque no creyeron, también leyeron. Por eso son admirables. Yo no perdería mi tiempo así ni de coña. Por eso os bendigo a todos por igual. Palabrita del Niño Jesús, nenos. Y amén.
 

Carta a creyentes y otros