SIMBIOSIS DE AMOR

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En el Rosalía, ciclo principal, la compañía vasca Kulunica Teatro ofreció dos representaciones de la obra “André y Dorine”, inspirada en el suicidio del matrimonio francés Gorz cuando contaban 82 años. Aforo completo, aplausos y bravos para tan singular texto, no sólo por lo que cuenta sino por la manera de contarlo. Una hoja arrancada al calendario de la vida donde dos ancianos –acosados por el mal de Alzheimer– luchan por recordar quiénes han sido para no olvidar quienes son. Desde el ardor guerrero de sus vibraciones juveniles hasta la simbiosis actual compartida.

Amor quevedesco más allá de la muerte que, como sentimiento pasional de nuestro tiempo, conmueve, emociona e interioriza. Y para ello los actores utilizan máscaras sustituyendo sus palabras por lenguaje gestual. Así el sono sonare de las máscaras clásicas hace personas con personalidad diferenciada. Todo servido con escenografía de recogido salón y gritos de recuerdos clavados en las paredes; después, música francesa y sones populares; añadamos la iluminación tamizada. Sin olvidar un vestuario revelador y las máscaras diseñadas, por la también protagonista Garbiñe Insausti. Tres grandes actores se reparten cinco papeles cambiando máscaras y atuendos en una carrera frenética por alcanzar el minuto exacto de comparecencia. La dirección de esta obra de arte corresponde a Iñaki Rikante que le da ese hálito creador y transparente de fruto bien sazonado.

José Dault, la citada Garbiñe Insausti y Edu Cácamo interpretan esta inspirada rapsodia realista y humana, aderezada de buen humor y paliando sus tintes dramáticos la esperanza de que cuando llegue ese momento no será tan tremendamente negro como imaginamos.

SIMBIOSIS DE AMOR