El mareante asunto de ser los dueños de la calle

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A Fraga le dio por decir que la calle era suya y semejante salvajada le acompañó, colgada de la chepa, durante el resto de su existencia. La calle ha sido tradicionalmente patrimonio de la izquierda, con la que don Manuel tenía poco que ver, por cierto; incluso en Galicia de la izquierda nacionalista, es decir, del Beneguai, cuyos dirigentes escapaban de las corredoiras para ser urbanitas y no tener que meter o pé na lama. Con el paso de los años, la calle llegó a ser de Podemos, hasta que sus dirigentes le cogieron gusto a la caspa y cambiaron el adoquín por la moqueta. Ahora tratan de recuperarla y han empezado por agitar a los jubilados con el asunto de las pensiones, pero, ¡ay, Dios! han puesto al frente del asunto a la mareante Victoria Portas... Aviados van; la calle no volverá a ser morada en la vida.

El mareante asunto de ser los dueños de la calle