Surgen la dudas sobre la espada flamígera de Esperanza Aguirre

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A Esperanza “Metomentodo” Aguirre le costó retirarse más que a un torero. Mientras amagaba y no daba, se metía efectivamente en todo, menos en lo que tenía que meterse y así le montaron puerta con puerta con su despacho una charcutería fina en cuyos ganchos colgaban chorizos con trajes de corte italiano. Blandía una espada flamígera y vestía una túnica blanca que la mantenía a años luz de la corrupción, pero, ¡ay, amigo!, un imputado en el caso “Lezo” ha dejado entrever que el arma y sus llamas eran un holograma y el vestido, más falso que los que venden los chinos, pues ella fue la que aprobó, contra el criterio de los técnicos, una obra que reportó una mordida de 1,4 millones. A ver si aún va a resultar que Rita Barberá no estaban tan sola en el PP de Aznar como decían. FOTO: rita barberá y esperanza aguirre | aec

Surgen la dudas sobre la espada flamígera de Esperanza Aguirre