VESTIDOS POR EL ENEMIGO

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La popular expresión “parece que te viste el enemigo” cobra especial significado estos días, con las presentaciones de las equipaciones para los Juegos de Londres. Los países, conscientes de la repercusión mediática de la cita olímpica, cuidan al detalle la imagen de sus deportistas, representantes de la nación al fin y al cabo, y aprovechan para potenciar –más, si cabe– la proyección internacional de sus diseñadores.

Millones de personas de todo el planeta verán a los estadounidenses lucir el inconfundible estilo desenfadado chic de Ralph Lauren. Impecable combinación de blanco, azul y rojo. Polos, bermudas y pantalones tobilleros. La foto de presentación podría pasar por un anuncio de cualquier revista de tendencias. Italia, siempre asociada a la elegancia en cuestiones de moda, vestirá de Armani y Prada. Éxito asegurado. El anfitrión confía en Stella McCartney para ofrecer un aspecto de modernidad y llevar el buen gusto a la ceremonia de inauguración. Grandes firmas para un evento de relevancia mundial.

Nuestros chicos, Spain is different, llevarán las creaciones de una empresa rusa de cuyo nombre nadie querrá acordarse, culpable de la que puede ser una de las equipaciones más esperpénticas de la historia. Me pregunto de quién será pariente el dueño de la firma para haber logrado hacerse con el encargo. Prefiero pensar que es un asunto de nepotismo antes que una falta absoluta de conocimiento de los diseñadores españoles. Me resisto a creer que a los responsables de la imagen de España en Londres –a los que imagino que la vergüenza les hará estar encerrados en sus casas– no les falten dedos de las manos para contar posibles candidatos patrios a confeccionar unos uniformes que no hieran la sensibilidad estilística. Pensar que han supuesto que unos señores que viven a unos cuantos miles de kilómetros y con los que no compartimos más que las playas en verano iban a vestir con más cariño e interés a Nadal y compañía que los sastres nacionales es suponerles muy poca lógica. Y tampoco es cuestión de dudar de la capacidad del COE.

Si nadie lo remedia, un estampado tipo domador de circo, una chaqueta que hace décadas que dejó de estar de moda y una falda que no se sabe si hace más daño por el largo mojigato o por lo hortera de las flores que la adornan serán las prendas que distingan a los españoles. Nos ha costado creer que nuestros deportistas están entre los mejores del mundo. Solo nos falta sacudirnos el complejo de inferioridad en todo lo demás. Lástima de oportunidad perdida.

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