máquinas de pagar

|

n eso nos han convertido y parece que no nos disgusta. Hemos aceptado con normalidad que poner un pie en la calle supone echar la mano al bolsillo y lo hacemos sin pararnos a pensar qué estamos haciendo. El tiempo pasa y nos hemos hecho mayores tan rápido que dudo de que lo hayamos asimilado. No me remontaré a datos históricos sino a mis recuerdos hasta donde alcance mi memoria. Por empezar por algo, sé que al comprar un coche pagas unos impuestos y, cada año, el impuesto de circulación que se supone te da derecho a circular y a aparcar en las vías públicas. 
En algún momento a alguien se le ocurrió que podía cobrarnos por aparcar y la iniciativa se extendió por todos los ayuntamientos, hoy es raro encontrar ciudades donde aparcar con cargo al impuesto de circulación que todos hemos de abonar. Si querías ir a un concierto, comprabas tu entrada y punto, ahora te cobran por venderte la entrada a mayores del precio del evento. 
Hace unos días leí que un bar cobró a un cliente por el hielo que quería incorporar a su refresco, esto se hizo viral en las redes por la sorpresa que causó, pero prepárense porque en nada cotizaremos por ello. Igualmente se suponía que nuestros impuestos nos daban derecho a una asistencia sanitaria sin más pagos, pero esto también ha cambiado y ahora repagamos los medicamentos cuando acudimos a una farmacia. Un caso curioso es el de las autopistas, que se supone que se construyen con inversión privada y que tras el vencimiento de la concesión vuelvan a ser propiedad pública. No conozco ninguna que haya dejado de ser de peaje y permita la libre circulación. 
La disculpa suele ser que se ejecutan obras de mejora y, por lo tanto, se amplía el plazo de la concesión. En definitiva, seguimos pagando en tramos de carretera que han producido millones de beneficios a sus promotores y seguimos pasando por taquilla y con precios nada reducidos. Incluso por ver la televisión se nos cobra y, por supuesto, por ver un partido de fútbol. No hace mucho era gratis, pero ahora pagamos sin rechistar. Hasta por hacerte el carnet de identidad debes abonar una cantidad. 
Podríamos poner ejemplos por miles. Viene esto a cuento porque ya nos preparan para pagar por circular por nuestras autovías y digo bien nuestras autovías, porque se han construido con nuestros impuestos. Se suponía que se construían para mejorar la red de carreteras y que se invertía dinero público en beneficio del interés general. El anuncio filtrado sobre un peaje en las autovías es un aviso a navegantes, llegará y lo aceptaremos con la normalidad con que lo hemos asumido en otros casos en los que hemos pasado de la gratuidad al repago. Algunos ilusos piensan que la solución está en morirse para dejar de pagar, pero se equivocan, también la muerte está penalizada por impuestos y se obliga a pagar a los herederos por lo ya pagado en vida del “finado”. 
Solo respirar y saludar es gratis, de momento, por eso les aconsejo que cojan aire y saluden mucho, con entusiasmo sobre todo a los políticos que nos exprimen, mientras tengan las manos ocupadas saludando, no nos la meterán en nuestros bolsillos y harán buena la teoría de Maurice Chevalier que decía que era más rentable echar la mano al sombrero que al bolsillo.

máquinas de pagar